martes, 28 de julio de 2015

La comunicación destructiva - El chisme-

Dentro de la comunicación destructiva se encuentra el chisme, que se define como la acción de hablar de un tema o persona sin tener la certeza de la veracidad de esta información, así mismo,  distorsionar la historia con el fin de dañar a la persona señalada o simplemente por llamar la atención del interlocutor.
El chisme podría generarse de forma involuntaria, es decir, una persona comenta un pasaje o escena vivida o dicha por un tercero, exagerando o distorsionando la historia con el fin de entretener el receptor. Este a su vez hace lo mismo y en poco tiempo la historia tiene consecuencias destructivas para el aludido.

De cualquier forma, el chisme afecta los círculos familiares, amistosos o de trabajo, rompe los canales de comunicación fraternal  y distancian a las personas afectadas.


Si el chisme se genera involuntariamente lo más probable es que la misma persona que lo inicio se retracte y el chisme o rumor desaparezca. Pero, si el chisme se genera de forma voluntaria (con mala intención) el problema puede acrecentarse ya que el emisor del chisme (Comúnmente llamado “chismoso”) se sentirá satisfecho por el resultado obtenido y procurará repetir la acción.

Por ejemplo: En una fábrica hay dos empleados eficientes y una vacante para supervisor. Se les notifica que han sido ambos seleccionados y que pronto se tomará una decisión para determinar cuál de ellos subirá a ese puesto. Uno de los trabajadores decide iniciar un rumor para afectar a su compañero y eventualmente desprestigiarlo con el fin de quitarlo de su paso en la promoción del puesto de supervisor. El chisme se ha generado.

Si bien es cierto, lo anterior es un ejemplo idealizado, la verdad es que mayoritariamente los chismes se crean simplemente porque hay una diferencia de opiniones y uno de los involucrados ha decidido que la segunda persona debe sufrir el señalamiento del círculo en el que se encuentran.
Cuando se está en estado de dependencia laborar, es decir, se es empleado y no jefe, la persona debe trabajar al lado de otras que fortuitamente no son de su agrado, no comparten los mismos intereses o costumbres. Entonces, algunas personas encuentran en el chisme, la forma idónea para asolar al compañero y eventualmente procurar una descalificación.

En consecuencia,  ya que usted no puede evitar ser desagradable para otra persona y no podrá evitar ser víctima de chismes (Recuerde que si usted es eficiente en lo que hace, en cualquier ámbito, lo más probable es que será blanco de ellos) puede librar su postura a través de tres simples pasos.

  1. No genere chismes. Si usted no está seguro de una historia o de lo que haría o no una persona, no hable de ella. Recuerde que si no tiene nada bueno que hablar de alguien, mejor no diga nada.
  2. No participe en chismes.  Si identifica a un chismoso aléjese de él. Evite hablar con esa persona a solas y concrétese a los temas que les compete de forma amable pero evitando cualquier tipo de rumor. Si fuera inevitable y el chisme se empieza a gestar, retírese o muestre su incomodidad por hablar de una persona sin que ella esté presente.
  3. Destruya los chismes. Si tratando de evitar por todos los medios el chisme usted es víctima de él, debe evaluar la situación.  Recuerde que si un chisme surge de una persona que ya ha sido identificada como “chismosa”, lo más probable sea que el asunto no trascienda.  Sin embargo, si el chisme genera un peligro social o laboral aclárelo con todos los involucrados.  No es necesario iniciar una riña, muestre su madurez y procure ser un ente conciliador. Busque la solución al chisme y si fuera posible demuestre la veracidad de sus palabras. De esta forma el chismoso estará vencido porque no logró su objetivo y usted habrá logrado mitigar el rumor.


Por último retome el dialogo de los tres filtros atribuido a Sócrates. Trate de memorizarlo y aplicarlo en su vida cotidiana. Seguro le irá mucho mejor de ahora en adelante.

A Sócrates se le acercó una persona a contarle algo acerca de uno de sus discípulos.
Antes que éste continuara Sócrates le pidió pasara por una prueba de tres filtros.
El primer filtro es la verdad ¿Estás seguro de lo que vas a contarme es cierto?
El segundo filtro es la bondad ¿Es algo bueno lo que me vas a contar de esa persona?
El tercer filtro es la utilidad ¿Lo que vas a contar me será útil?

Entonces, si lo que vas a contarme no es cierto, no es bueno y  no me será útil ¿Por qué has de contármelo?