sábado, 2 de diciembre de 2017

Escuchar antes de hablar

Un día pensé que quería cambiar de motocicleta. Así, que con la obsesión que me caracteriza, busqué cuales serían los modelos y marcas con las que podría andar en ciudad y carretera; la moto más versátil, la más segura, la más duradera, la ideal para recorrer el mundo, la ideal para mí. 

Comenzó como un juego, me entretenía en los momentos de ocio, hasta que, de pronto, la búsqueda fue dando resultados. De hecho, Si habían motocicletas con esas características. Al final, mi búsqueda se redujo a dos marca: Hhhhh y Ssssss.

Entusiasmado, endurecí la búsqueda hasta llegar a un modelo por marca. Para mi sorpresa, los dos modelos se vendían en mi país. Recordé la época de adolescente, en la que mi papá me enseño a conducir motocicleta, una Ssssss, así que me decanté por esa marca.

Pasé varios días sin dormir pensando en el impulso, luego, ese impulso me hizo pensar a profundidad, hacer números, ir al banco, habilitar la tarjeta e ir a comprar la motocicleta. Fijé una fecha, un día, una hora. Tomé mi chaqueta, casco y guantes, y me fui dispuesto a hacer la compra. 

No necesitaba una moto con esas características, lo sabía bien, de hecho, no necesitaba otra moto, pero mi obsesión por tener, me llevó a ser impulsivo. Me justifiqué pensando que esas interminables horas de búsqueda e investigación en la red debían servir de algo.

Llegué a la central de Ssssss en mi país, entré y ahí estaba; La moto de la que tanto había leído, de la que me había ilusionado. La vi con pasión, con amor. Me di cuenta que habían cuatro motos del modelo que yo quería, así que las estudié minuciosamente para ver cual de ellas sería la que me acompañaría a casa. No me gusta que me asesoren cuando estoy tomado una decisión, no me gusta que me interrumpan cuando estoy pensando o decidiendo, así que vagué un poco por la sala de ventas, como quien ve indeciso motos al azar, pero mi atención se centraba en las cuatro motos, al fin, decidí cual sería la que me llevaría a casa, y fue hasta entonces cuando me hice notar para llamar la atención de algún vendedor.

Al fin, uno pescó el anzuelo y se acercó a mí, lo vi sonriendo, como aquel niño cuando ve una heladería. Estaba ansioso por decirle que me llevaría esa moto, la quería ya, pero disimulé y me mostré más cauto. Después de un saludo incómodo y la broma que medio nos hizo sonreír, le pregunté por la motocicleta, sus características y el precio. Evidentemente ya sabía esas cosas, ya había investigado el precio, el recargo por el financiamiento, las placas, todo, sólo quería seguir la corriente para que el vendedor se luciera, y al finalizar su labor de venta, cerrar el trato.

Pero no sucedió así, el tipo, por alguna razón, se acerca a mi y me dice “usted se ve un tipo listo, alguien que sabe realmente lo que quiere” en ese momento mi felicidad se convirtió en preocupación. El tipo, quería entrar en mi mente, convencerme de algo a lo que supuestamente yo no iría preparado. Abrí los ojos como gritándole que se callara. No quería juegos mentales, no quería que me retara, sólo quería que terminara de decir sus líneas de rigor y llevarme la moto, pero el individuo continuó “y usted no quiere esta moto, usted quiere la Gggggg último modelo” lo había hecho, se había pasado de la raya, me había retado.

No entendía el porqué el vendedor pretendía persuadirme o manipularme a comprar una moto de la mitad del valor de la que yo quería comprar ¿Esas cuatro motos ya estaban vendidas, no había en stock, había una comisión especial por vender tal o cual modelo? Ya para qué, el tipo quería persuadirme y yo, siendo fiel a mi profesión, no puede evitar caer en la tentación y entonces, de ser un comprador compulsivo, me volví en catedrático universitario de nuevo.

Soy comunicólogo de profesión, y ahora, ya no me interesaba la moto, no, ahora, quería jugar, ahora quería saber sus motivos, quería saber qué lo había llevado a perder una venta tan fácil. Dejé que me mostrara la motocicleta que me pretendía vender y empecé a mostrarme gracioso, hacerme simpático, a hacerle reír. recurrí a las viejas técnicas para dejar que la gente se descubra a sí misma. Al cabo de unos minutos, identifiqué sus gestos al mentir y al decir la verdad, supe cuando conocía o desconocía de algo. No tardó mucho en revelarme dónde vivía, sus gustos musicales, su escolaridad y su relación sentimental. Sólo fue cuestión de armar un escenario y saber a quien tenía enfrente.

Cuando logré saber sus motivos y todo lo que yo quería saber del tipo, me aburrí y, para ser sincero, de manera tajante le dije que no quería la moto. Salí casi corriendo, pero en la entrada me frené, vi la moto, vi al vendedor, me sentí culpable, regresé, le di dos palmadas en el hombro, le sonreí, le agradecí su tiempo y me fui del lugar.

Aún en el momento que redacto estas líneas, no dejo de esbozar una sonrisa pensando en ese pobre hombre que no pudo intuir que tenía una venta tan fácil entre manos. Creo que su ímpetu por vender, sus palabras rebuscadas o su excesiva confianza le hizo cometer errores con su interlocutor. Aún no entiendo cómo es que una persona puede hablar tanto sin analizar a su interlocutor, cuando falta prudencia sobran las palabras. 
He de reconocer que el individuo conocía algunas técnicas de persuasión, Me halagó, trató de poner palabras en mi boca, se acercó a mi cómo si fuera mi amigo, pero olvidó algo esencial, algo básico: Escuchar al cliente.

Posiblemente si el vendedor me hubiera preguntado “¿Y por qué le interesa este modelo?” posiblemente yo le hubiera contado toda la historia y la venta se hubiera cerrado. Entonces, él no habría tenido que recurrir a trucos viejos de adulación, se hubiera cerrado el negocio, y, obviamente, ahora yo tendría una deuda y una motocicleta que no necesitaba en casa.

Por consiguiente, considero de suma importancia nunca menospreciar a nuestro interlocutor, sea cual sea la situación. Por lo regular nos dejamos llevar por el entusiasmo de ser los primeros en hablar, olvidando que es en los ojos, en los gestos, en la atención con la que nos escuche, donde se encuentra el valor de la retroalimentación que nos lleve a una comunicación exitosa. Es conveniente ser cautos al comunicarnos, observar, escuchar, meditar y luego actuar. Cómo lo diría sabiamente Zenón de Citio“Tenemos dos orejas y una sola boca, justamente para oír más y hablar menos”.


jueves, 16 de junio de 2016

Ser Profesional

Los primeros títulos universitarios se otorgaron en las Universidades europeas allá por el siglo XII; y dependiendo la actividad, así se les denominaba como doctor, maestro o profesor. Fue hasta finales del siglo XIX cuando se empezaron a otorgar “licencias” para ejercer una profesión, de ahí el término “licenciado”. Y fue poco tiempo después cuando se empezó acuñar el término “profesional” a las personas que ejercían una disciplina determinada.

Vámonos a las raíces: Etimológicamente, profesional viene del latín professĭo que significa ejercer; ejercer un oficio, una ciencia o un arte. Y en la actualidad, las personas buscan ejercer de forma perfecta esa disciplina específica, principalmente por mejores compensaciones económicas o simplemente por satisfacción personal. De ahí precisamente, la importancia de las especializaciones, como las maestrías y doctorados.

Pero, ahora bien, el ser profesional no se restringe únicamente a tener un título que lo acredite como tal, tampoco se resumen en ejercer la profesión que el diploma indique. El ser profesional va más allá. Exige que la persona que sustente ese título, cumpla con ciertas características que lo deben hacer íntegro en su menester, esas características que la misma sociedad demanda de la profesión.

Por consiguiente, el profesional debe:

a)   Tener credibilidad: Debe demostrar en su discurso, en sus actos, en el ejercicio de su especialidad que tiene las competencias necesarias para ser llamado experto, al menos experto en su competencia.

b)   Investigar constantemente: El profesional debe entender que en su destreza, la actualización constante es una obligación. Por lo que el profesional debe investigar, buscar nuevas tendencias, nuevas formas de hacer su trabajo, romper paradigmas. Buscar la perfección.

c) Escribir: Resultado de toda investigación, un profesional debe publicar sus hallazgos, los resultados de sus horas de estudio, de sus disertaciones filosóficas, las conclusiones acerca de sus conocimientos recopilados.

d) Tener un compromiso ético: Un profesional debe observar los comportamientos que la sociedad impone a sus miembros, observar dentro de ella. Y, por último

e) Tener un compromiso con la sociedad: El profesional no solo debe velar por su propio beneficio, sino, por el contrario, retornar a la sociedad los conocimientos que esta le permitió adquirir.

Como hemos visto, el ser profesional no es solo ostentar un título, es un compromiso consigo mismo, con la ciencia y con la sociedad. Así que busquemos la perfección, busquemos ser un profesional. 

jueves, 19 de mayo de 2016

La muerte de la educación tradicional

La niña le dijo a la maestra ¿y para qué debemos estudiar Física fundamental si no la vamos a usar en la vida? La maestra le llamó la atención por su impertinencia y le castigó. Años más tarde Marie Curie, descubrió por cuenta propia que la física era básica para sus estudios de radiación con la que se hizo mundialmente famosa.

Y es que la educación convencional empodera a un catedrático que dictamina el contenido a un grupo de estudiantes que deben aceptar las disposiciones, el carácter y metodología con la que éste primero se siente más cómodo, como él pretende haber adquirido conocimiento.

Bajo ese proceso educativo el estudiante no adiciona conocimiento a su acervo, sino que le es impuesta una disciplina que debe memorizar y replicar al momento de un examen. Es muy probable que ese estudiante no retenga ese conocimiento en su mente y que al poco tiempo se olvide de ello.

En la educación tradicional el educando es obligado a retener un conocimiento y es castigado de una u otra manera (tradicionalmente es con punteo inferior a la media) por no reproducirlo de la misma forma con que el catedrático tradicional lo enseñó.

El problema es que ese estudiante que recibe educación tradicional se termina convirtiendo en un estudiante tradicional. Con rencor, tratando de apoderarse de los conocimientos, aunque no los entienda. Se vuelve celoso y aprensivo y nunca desarrolla la capacidad de compartir el conocimiento, sino por el contrario trata que el prójimo jamás se encuentre con él.

La educación moderna por su parte, descarta la obligatoriedad de la memorización y se centra en la facilitación del conocimiento. En la actualidad lo importante ya no es memorizar, sino que el estudiante sepa reproducir el conocimiento en el plano práctico. Ahora, se enseña a hacer.

Por consiguiente, el catedrático ya no es una fuente absoluta de conocimiento, sino más bien un guía que enseña el camino del conocimiento al alumno, haciendo que este se encuentre con él, que lo descubra, que lo practique y que al final de cuentas, se quede con él.

El resultado de ese estudiante es muy distinto al estudiante tradicional. El estudiante práctico entiende que el conocimiento es un regalo que hay que compartir, que el conocimiento debe llegar a todo ser humano. Ese estudiante en la práctica se alegra que los demás tenga conocimiento, y se esfuerza en la conciliación, en regalar conocimiento a quien lo necesite. Él practica el conocimiento.


Si la sociedad mundial se deshace de la educación tradicional y se centra en la educación práctica, seguro que, en un futuro cercano, habrán más Marie Curies que brillarán y aportarán mucho más conocimiento a la posteridad. 

martes, 28 de julio de 2015

La comunicación destructiva - El chisme-

Dentro de la comunicación destructiva se encuentra el chisme, que se define como la acción de hablar de un tema o persona sin tener la certeza de la veracidad de esta información, así mismo,  distorsionar la historia con el fin de dañar a la persona señalada o simplemente por llamar la atención del interlocutor.
El chisme podría generarse de forma involuntaria, es decir, una persona comenta un pasaje o escena vivida o dicha por un tercero, exagerando o distorsionando la historia con el fin de entretener el receptor. Este a su vez hace lo mismo y en poco tiempo la historia tiene consecuencias destructivas para el aludido.

De cualquier forma, el chisme afecta los círculos familiares, amistosos o de trabajo, rompe los canales de comunicación fraternal  y distancian a las personas afectadas.


Si el chisme se genera involuntariamente lo más probable es que la misma persona que lo inicio se retracte y el chisme o rumor desaparezca. Pero, si el chisme se genera de forma voluntaria (con mala intención) el problema puede acrecentarse ya que el emisor del chisme (Comúnmente llamado “chismoso”) se sentirá satisfecho por el resultado obtenido y procurará repetir la acción.

Por ejemplo: En una fábrica hay dos empleados eficientes y una vacante para supervisor. Se les notifica que han sido ambos seleccionados y que pronto se tomará una decisión para determinar cuál de ellos subirá a ese puesto. Uno de los trabajadores decide iniciar un rumor para afectar a su compañero y eventualmente desprestigiarlo con el fin de quitarlo de su paso en la promoción del puesto de supervisor. El chisme se ha generado.

Si bien es cierto, lo anterior es un ejemplo idealizado, la verdad es que mayoritariamente los chismes se crean simplemente porque hay una diferencia de opiniones y uno de los involucrados ha decidido que la segunda persona debe sufrir el señalamiento del círculo en el que se encuentran.
Cuando se está en estado de dependencia laborar, es decir, se es empleado y no jefe, la persona debe trabajar al lado de otras que fortuitamente no son de su agrado, no comparten los mismos intereses o costumbres. Entonces, algunas personas encuentran en el chisme, la forma idónea para asolar al compañero y eventualmente procurar una descalificación.

En consecuencia,  ya que usted no puede evitar ser desagradable para otra persona y no podrá evitar ser víctima de chismes (Recuerde que si usted es eficiente en lo que hace, en cualquier ámbito, lo más probable es que será blanco de ellos) puede librar su postura a través de tres simples pasos.

  1. No genere chismes. Si usted no está seguro de una historia o de lo que haría o no una persona, no hable de ella. Recuerde que si no tiene nada bueno que hablar de alguien, mejor no diga nada.
  2. No participe en chismes.  Si identifica a un chismoso aléjese de él. Evite hablar con esa persona a solas y concrétese a los temas que les compete de forma amable pero evitando cualquier tipo de rumor. Si fuera inevitable y el chisme se empieza a gestar, retírese o muestre su incomodidad por hablar de una persona sin que ella esté presente.
  3. Destruya los chismes. Si tratando de evitar por todos los medios el chisme usted es víctima de él, debe evaluar la situación.  Recuerde que si un chisme surge de una persona que ya ha sido identificada como “chismosa”, lo más probable sea que el asunto no trascienda.  Sin embargo, si el chisme genera un peligro social o laboral aclárelo con todos los involucrados.  No es necesario iniciar una riña, muestre su madurez y procure ser un ente conciliador. Busque la solución al chisme y si fuera posible demuestre la veracidad de sus palabras. De esta forma el chismoso estará vencido porque no logró su objetivo y usted habrá logrado mitigar el rumor.


Por último retome el dialogo de los tres filtros atribuido a Sócrates. Trate de memorizarlo y aplicarlo en su vida cotidiana. Seguro le irá mucho mejor de ahora en adelante.

A Sócrates se le acercó una persona a contarle algo acerca de uno de sus discípulos.
Antes que éste continuara Sócrates le pidió pasara por una prueba de tres filtros.
El primer filtro es la verdad ¿Estás seguro de lo que vas a contarme es cierto?
El segundo filtro es la bondad ¿Es algo bueno lo que me vas a contar de esa persona?
El tercer filtro es la utilidad ¿Lo que vas a contar me será útil?

Entonces, si lo que vas a contarme no es cierto, no es bueno y  no me será útil ¿Por qué has de contármelo?

martes, 10 de marzo de 2015

Análisis connotativo (Ejemplo)

Explica Saussure que en todo discurso se encuentran dos mensajes: el plano denotado o denotación y el plano connotado o connotación.

El plano denotado se refiere al significado llano o simple que se puede dar a primera instancia, podríamos decir que se trata de la definición que el diccionario ha dado y que el ser humano ha aceptado darle a un significante.  Por ejemplo: Ratón, la definición de ratón podríamos encontrarla en cualquier diccionario como mamífero pequeño del orden de los roedores. 

El plano connotado o connotación se refiere al mensaje dentro del mensaje, es decir,  la connotación es la significación resultante de todo un proceso de significación que identifica, relaciona y concluye de un significante, este plano escapa más allá de la definición del diccionario y prácticamente relaciona funciones latentes en un discurso.  Por ejemplo: el mismo ratón.  Ahora al escuchar o leer la palabra ratón debemos preguntarnos ¿se refiere al animal o al instrumento que controla el puntero del computador? 

Luego de haberlo ubicado “por definición” lo relacionamos en un contexto: Ratón de laboratorio ahora, connotamos a ese ratón como un animal blanco, limpio y que pronto será sacrificado en nombre de la ciencia.  Ese mismo ratón lo ubicamos corriendo dentro de un restaurante, ahora lo denotamos como mamífero pequeño del orden de los roedores pero lo connotamos como animal inmundo que demuestra que el restaurante en mención no tiene higiene.

En resumen: La denotación define, ubica, la connotación critica, argumenta, relaciona. Para entender o analizar un discurso, se hace menester que el investigador domine completamente la denotación y connotación para tener un panorama general y preciso del objeto de estudio.

Veamos un ejemplo: 

Olvídalo y vendrá por más
Por: Ricardo Iorio

Politiqueando un doctor de la ley, ganó lugar con sólo prometer.
Carnes asadas convido al pueblo, quien dio su voto creyendo que poseía sensibilidad social,
que cumpliría sin aflojar. Con sus discursos pre-electorales, con los que tejió su fraude. 

Fue groso el toco que pegó al rajar, amasijando la capital. El desvalije esta latente, lo sabe hasta el presidente. 

En un avión se llevó el dineral, a donde nadie sabe, por supuesto. Seguro de que pronto lo olvidarán,
y podrá postularse otra vez, nuevamente. 

Olvídalo y volverá por mas, mostrándose confiable en los carteles. Con prometer a muchos fascinara,
y con su nombre pintarán paredes. La muerte es ocultar la verdad, el vacío es dejarse mentir.
En un avión se llevó el dineral, y volverá por mas cuando lo olvides.

Denotación:
La denotación la encontramos en la letra del pensamiento tal cual, salvo algunos modismos o palabras que hay que definir:

"Politiqueando" Actividad de ejercer la política.
"Fue groso el toco que pegó al rajar" fue mucho lo que robó.
"amasijar" que el diccionario definirá como "matar o golpear brutalmente a una persona".
"Desvalije" Robar, hurtar.

Connotación:
Es la interpretación que se realiza del pensamiento propiamente dicho, en este caso, el pensamiento habla de un político que con promesas falsas llega al poder y termina robando dinero del Estado y perjudicando a la población.  Y si el pueblo no olvida otro hará lo mismo. 

Como se puede observar, la denotación es básica para entender la propuesta ideológica de un discurso, es la interpretación (connotación) de ese mensaje.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Comunicando con tecnología: Editor de fotos

Es por todos sabido que si necesitamos una foto de calidad pues hay que contratar a un fotógrafo.  Sin embargo, en ocasiones nosotros mismos hemos tomado una fotografía que será parte de una presentación o una exposición y necesitamos darle ese toque especial pero de forma rápida y sin necesidad de gastar en un programa especial para el computador.

Afortunadamente los editores en la web abundan y en esta oportunidad veremos uno de ellos.  Se llama fotor y es un editor online que te facilita mucho la tarea.  Entremos en materia:


Como siempre lo primero es registrarte.

La aplicación es muy intuitiva y pronto verás que se puede desde editar una fotografía, hasta hacer colecciones o álbumes completos.

En este caso editaremos una fotografía.

Le recortaremos una parte del área sobrante.

Y le haremos unos cambios en el color y la tonalidad.

Esta es la foto resultante.

No temas en probar y familiarizarte con la herramienta.  Pronto verás que sus uso es bastante fácil y cuando menos lo sientas, tendrás fotografías con un toque especial que aportarán relevancia a tus presentaciones virtuales.

Comunicando con tecnología: Presentaciones virtuales

Posiblemente tengas mucha habilidad para transmitir tus ideas en público, pero en ocasiones debes presentar información audiovisual y necesitas hacer una presentación para ello.  El problema es que las personas ya están cansadas de las presentaciones convencionales, estáticas y llenas de texto.

Para ellos existe una novedosa herramienta online para hacer presentaciones atractivas llamada Prezi. Esta herramienta te permite realizar animaciones interactivas y de forma muy intuitiva.

Como toda aplicación, debes registrarte para tener acceso a ella.


Estando allí das clic en "New Prezi" para iniciar.

Tienes varias plantillas para escoger y según lo que quieras comunicar.

La herramienta te permite personalizar a tus requerimientos.

Puedes incluir animaciones he imágenes.

Inclusive colocar videos.

En este ejemplo puedes ver un ejemplo de cómo trabajar la aplicación.